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Desvuelo / 20 años / 1984-2004
[poesía]
Héctor Rosales
PORQUE
LA VIDA OSCURA
Nuestras
ausencias como alianzas parecidas
a las estaciones poéticas al acercamiento
imposible de las edades de la palabra.
Blanca Andreu
porque la vida oscura del pocillo de café tuvo impulso
hasta mi paladar las
estudiantes de bellas artes
hueco de porcelana barata verán
en el momento que la mesabar de barcelona las salude
fin de clase 20
hs. callecircular
y las saludará también un verso en pañales
que con bocetos de frutas y jarrones jugueteando
quedarán entre las comisuras del barriogóticola
exclamación repentina de las joven-citas
se abalanzará en reflejos que habrán nacido
del temprano relente "quién
dejaría estas-palabras-aquí"
aquellas mozas beberán té o algún licor que
complemente
la parte interna de otro aprendizaje y
las líneas
del entorno y los tonos que un arco
iris fue poniendo entre las cosas se
congeniarán
en cursillo de oportunas donaciones
el verso escuchará los comentarios a(cómo)darse
a
las probabili(e)dades de las distancias una
carpeta
bostezará tres collages cual alianzas parecidas a
las estaciones poéticas mientras
el abanico
de la chica más rubia -seria y pensativa- insistirá
en remontarse hacia cornisas donde tiene vivienda
el calor que lo hace negar la cara rosa de su dueña
delineadas con siglos minerales las
direcciones
prestarán caballetes hasta el mediterráneo
cuando las estudiantes recojan las opiniones
los útiles e iniciativas de la mesamar y salgan
adoptadas por el flujo desenfrenado del estío
(omitirán al verso que agitará su papelito
para despedirse)
---o---
19:50
hs. llegué
hace un par de cafés
y escribí un ser sin porvenir un
organismo
de tinta que descrecerá sus rasgos
porque la vida oscura lo quiso
así desde un comienzo hueco
pocillo innominado
en que la nave del júbilo no encontró travesía
manillar incipiente de una sombra equivocada
(sé lo que le sucederá mas
allí queda)
pongo unas pesetas en la mesaonerosa y acelerado
me voy por las estrechas aceras centenarias
al cabo de un rato con
grandes carpetas
frente a mí pasan unas muchachas la
más rubia
observa incidentalmente mi faz cual si fuera
un papel desamparado
azorada se abanicó al cruzarse y
aunque
su inválido pájaro de cartón pintado le desmintiera
la impresión ella
había captado claramente
lo que me acontecería
cuando arribase al paladar de la noche
ESE VIEJO PELIGRO
el asteroide había remolcado ese viejo peligro
durante milenios exactamente
seis
milenios y seis días
al séptimo lo soltó detonando
la extensión y el rosario de sobadas precauciones
hay quien pudo comentar la remembranza
describir las centellas imprevistas y las siguientes
cruces proliferando sobre débiles tejados
entonces pasaban las cosas como sonámbulas
descalzas bajo el mandato de una turbia jerarquía
prosperaban ayunos al conmemorarse cada laberinto y
en la pausaritmética vaciaban los ceros su escalofrío
hay quien no volvió a levantar la vista evitando
el destello evocador de las naves arrojadas
hacia un confín vibrantemente opaco
y hubo quien por el suelo tembló al
adivinar
esos vuelos en la sombrafilada del menhir
incorporado en el octavo día
DEL
OCASO
los sicarios apuntaron a la maleza al
son dado
vuelta entre convulsiones de vencida sustancia
por las averías del bosque algunas historias
cobraban plumas gorjeos destinos y
se suspendían
hacia leves aduanas inciertas
pretendíase la voz erecta aquel
soplo
que burló al abrazo de interminables vallas
a puntaron
al supuesto mal un
cofre desfondado y otro
y otros más en anulada carne
que la sutura lunar unía con siluetas cabizbajas
despiadadas municiones conocieron
después había
brotado el rojo
relato escondido del ocaso
arriba
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