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Poesías
Aitana Alberti
Estos
poemas pertenecen a Son del fugado cuerpo,
libro de edición limitada publicado por CUADERNOS PAPIRO
(Holguín, Cuba, 2001)
Cuarto solitario
Ven
mi soledad
acuéstate conmigo
elogia la tersura
donde todo parece normal
hasta la ausencia
Alta y clara mujer
duplícate en el cuerpo
que las horas dispersan
Tu lengua transparente
es vino para el triste
Entra en mí
animal suave
flor única de salvación
contra el olvido
Cólera
Para qué manos para qué brazos para qué piernas
O cabeza para qué vísceras para qué sístoles
Y diástoles para qué el barroco delirio del cerebro?
Todos mis pasos juntos no conducen al huerto de Getsemaní
Apenas alzo la mirada compruebo la fuga del perdón
Quisiera tenderme en mis silencios maleables
Y definitivos como el pecho de mi madre muerta
El dolor alcanza la solidez de un agujero negro
Tiene un gesto ávido una fealdad incomparable
En los campos de Dios mi ternura ha dado pocos frutos
Las aguas se retiran a medida que avanzo
Para qué el grito para qué la súplica
Para qué arder si el aire se ha secado?
Son
del fugado cuerpo
1
Cuerpo mío
recuerda como esplendías sobre la arena pálida
2
La imagen de mi cuerpo joven
se alza ante la luna del espejo
y se va diluyendo desde la transparencia
hasta el gris sin retorno del azogue
3
Sombra ingenua del cuerpo
que desconoces fulgir en un relámpago
4
Sombra soy
mezclada por error al oro de los días
5
Es la luz de mi cuerpo sombra del paraíso
6
Cuerpo mío guarda la luz primera
que sea tu mortaja cuando llegue la sombra
7
Cuerpo una vez perfecto que ignoraste la sombra
y creíste ser dueño eterno de tí mismo
arriba
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